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L a P e d r @ d a

LA COSA NO ESTÁ FÁCIL PARA KOZAK

Percy Alvarado

WDS/La Pedrada


Michael Kozak, vicesecretario principal adjunto de Estado para Asuntos de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de los Estados Unidos, salió a la palestra pública para lanzar las reiterativas diatribas de la Administración Bush contra Cuba. En recientes declaraciones ofrecidas el 16 de junio pasado ante la Subcomisión de Derechos Humanos y Bienestar, de la Comisión de Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes, Kozak destacó que la Casa Blanca sigue ofreciendo su apoyo incondicional a la contrarrevolución interna a los que tilda de "luchadores por la democracia".

De la misma manera, su intervención ante los miembros de la Cámara sirvió para repetir las manidas acusaciones contra el gobierno cubano de "cometer constantes abusos contra los derechos humanos" en la Isla.

Usando el mismo lenguaje agresivo, falsario e ingerencista de su presidente, George W. Bush, y de sus tracatanes más descollantes como Colin Powell, Roger Noriega y Otto Reich, Kozak alabó los esfuerzos y compromisos de Estados Unidos "para apoyar a los ciudadanos cubanos en su lucha por lograr la democracia". El cinismo empleado por el funcionario norteamericano le permitió esconder una flagrante verdad ante los miembros de la Cámara de representantes, y es que esos "esfuerzos por lograr la democracia en Cuba" han consistido, primero que todo, en una guerra sucia y criminal contra el pueblo cubano, mantenida durante más de cuatro décadas. Por supuesto, Kozak escamoteó ante el auditorio los cientos de hechos terroristas perpetrados contra humildes trabajadores, estudiantes y niños cubanos, así como los intentos de destruir objetivos económicos y sociales por medio de bombas y medios incendiarios.

¿Habrá olvidado Kozak el criminal bloqueo mantenido contra los cubanos y el intento actual de su administración por matar de hambre a este pueblo? ¿Habrá olvidado que esos "nobles esfuerzos" se han basado en el terror, en la implementación de ataques biológicos, uno de los cuales provocó la muerte de 101 niños cubanos? Al referirse a la justa medida adoptada por el gobierno cubano de juzgar, con todas las prerrogativas y garantías legales, a 75 contrarrevolucionarios y servidores del imperialismo yanqui, encargados de promover campañas difamatorias contra la realidad cubana, Kozak utilizó las mismas infames acusaciones esgrimidas contra Cuba de violar los derechos humanos de estas personas. Desconocedor de las convicciones mayoritarias de los cubanos a favor de la Revolución, se atrevió a declarar: "Sin embargo, a pesar del peligro verdadero de encarcelamiento, está claro que los cubanos le están perdiendo el miedo al régimen moribundo y exigen un papel en la elaboración de su propio futuro democrático". Parece que Kozak, así como los miembros de la administración norteamericana, no vieron al pueblo cubano marchar el pasado 14 de mayo en apoyo a la que consideran su verdadera democracia, en la que viven y se desarrollan, y rechazando la falsa democracia que quieren imponerle desde el Norte.

Haciendo alusión a la actual campaña de mentiras promovida contra Cuba, apoyándose en sus acólitos de la Unión Europea y de algunos países latinoamericanos, dijo: "Para apoyar los sueños de los cubanos de democracia, Estados Unidos ofrece apoyo moral así como apoyo político mediante las iniciativas sostenidas en foros internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (CDHNU)". Le faltó aclarar, por supuesto, que dicho "apoyo moral y político" consistió en las más sórdidas presiones y chantajes contra los países miembros de la CDH, obligándolos tácitamente a someterse a su voluntad de aislar a Cuba y desvirtuar la realidad que se vive en este país. Si no se plegaban a sus designios, sin lugar a dudas, hubieran recibido castigos de diferente índole.

Haciendo un esbozo de los siniestros planes ingerencistas de su administración, que no excluyen la vía de la agresión al estilo de lo ocurrido en Afganistán e Iraq, Kozak declaró que "la política de Estados Unidos propone también alentar una transición rápida y pacífica a la democracia en Cuba". Señaló, haciendo referencia al neo engendro intervencionista conocido como la Comisión de Ayuda para una Cuba Libre (CAFC), creado bajo los auspicios de Bush en octubre de 2003, que la labor de la misma es "desarrollar un enfoque de actuación con iniciativa, integrado y disciplinado sobre cómo Estados Unidos puede trabajar para acelerar una transición pacífica a la democracia y, en particular, mediante la rotura del bloqueo de información del régimen".

Preparando el terreno para meter sus manos en una supuesta Cuba postCastro, explicó a los miembros de la Cámara que "la comisión también tiene el mandato de desarrollar planes de contingencia para asistir a una Cuba libre durante semejante transición, si es que sus ciudadanos piden tal ayuda".

La mayor mentira de Kozak, al igual que la de su errado presidente, consiste en aseverar que Estados Unidos es respetuoso de los deseos del pueblo cubano con respecto a su futuro. ¿Por qué, entonces, si arguye falsamente que Estados Unidos no procura imponer las condiciones de la transición cubana, ya que "el pueblo cubano tiene que decidir el futuro de Cuba", se encargan de decidir las condiciones de ese supuesto tránsito social y político? ¿No es, acaso, abierta injerencia el destinar 41 millón de dólares por un plazo de dos años para promover un cambio político no deseado por la mayoría de los cubanos?.

Como puede apreciarse con respecto a las declaraciones del señor Michael Kozak, Estados Unidos no descansará hasta destruir a la Revolución Cubana. La cuestión principal, desde luego, es si los que dice pretender ayudar, lo aceptarán. Como ven, la cosa no está fácil para Kozak.

Universidad de La Habana entrega Honoris Causa a historiador norteamericano

AIN
2004-06-24


La Habana 24 jun (AIN) El prestigioso historiador, ensayista y dramaturgo norteamericano Howard Zinn recibió hoy el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Históricas de la Universidad de La Habana (UH).



Los miembros del Buró Político Ricardo Alarcón y Abel Prieto, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y ministro de Cultura, respectivamente, presidieron el homenaje, junto a Juan Vela Valdés, rector del centro de altos estudios.



La Universidad de la Habana representa el ideal de la educación gratuita para todos hasta el nivel universitario, algo que en mi propio país no ha sido posible concretar, expresó Zinn, al agradecer el agasajo.



Agregó que los centros de educación superior contribuyen al desarrollo del pensamiento independiente, y reafirmó su compromiso de trabajar en pro del mejoramiento de las relaciones bilaterales entre su país y la Isla.



Es necesario persuadir al gobierno estadounidense de que la amistad entre los pueblos de ambas naciones es importante para cubanos y norteamericanos, añadió.



Howard Zinn, considerado uno de los principales académicos radicales de Estados Unidos, es célebre por su postura antibelicista, puesta de manifiesto en épocas de conflictos armados como los de Viet Nam, Nicaragua, Kosovo y, más recientemente, Afganistán e Iraq.



Profesor Emérito de Ciencias Políticas de la Universidad de Boston, combina su actividad docente con la investigación histórica, el ensayo, y las luchas por la defensa de los derechos civiles de negros, mujeres y desposeídos.



El reconocido intelectual izquierdista realiza por estos días una segunda visita a Cuba, para asistir a la puesta en escena de su monólogo intitulado Marx en Soho, y a la presentación del libro La otra historia de los Estados Unidos, también de autoría propia.

Cuba: La Patria unida dice no a las brutales medidas de Bush

Cuba: La Patria unida dice no a las brutales medidas de Bush

Granma/La Pedrada

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Encabeza el líder cubano, Fidel Castro, la Tribuna Abierta de la Revolución donde los representantes de todos los sectores de la sociedad cubana acudieron para rechazar las recientes decisiones del presidente Bush contra el pueblo de la Perla del Caribe

El Comandante en Jefe Fidel Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros —quien pronunciará un esperado discurso—, encabeza un multitudinario acto en la Tribuna Antimperialista José Martí, convocado para rechazar las medidas decretadas por el gobierno fascista de George W. Bush con la intención de destruir la Revolución socialista de Cuba.

Poco antes de las 8:00 de la mañana llegó el líder cubano para como en otros momentos decisivos de la historia reciente encabezar este nuevo combate frente a la brutalidad imperial que esta vez dirige sus lanzas contra la familia cubana.

En la Tribuna Abierta de la Revolución pioneros, jóvenes trabajadores, intelectuales y otros cubanos están expresando los argumentos que tienen para defender las conquistas alcanzadas en más de cuatro décadas por el pueblo de la mayor de las Antillas.

Unas 200 000 personas en representación de todos los sectores de la sociedad dan continuidad de esta forma a la batalla comenzada el 14 de mayo último, cuando un millón 200 000 cubanos también desfilaron a lo largo del Malecón habanero para condenar los dictámenes de Washington, que desde el 30 de junio próximo restringirán drásticamente los viajes y el envío de remesas que hacen los cubano-americanos a sus familiares en la Isla, entre otras medidas.

Especial sobre Cuba: Segunda Epístola de Fidel Castro a Bush

Especial sobre Cuba: Segunda Epístola de Fidel Castro a Bush

"Aquí no encontrará un pueblo dividido, etnias opuestas o profundas diferencias religiosas, ni habrá generales traidores al mando de nuestras tropas; se encontrará con un pueblo sólidamente unido (...) que no tiene precedente en la historia. Usted no se va a llenar de gloria con una acción militar contra Cuba".

Granma/La Pedrada


Durante la mañana de este lunes, ante más de 200 000 cubanos reunidos para rechazar las recientes medidas contra el pueblo de la Isla y sus familiares en Estados Unidos, el Comandante en Jefe Fidel Castro dirigió un segundo mensaje al Presidente de aquel país

Queridos compatriotas:

Dos nuevas infamias del gobierno de Estados Unidos -la inclusión de Cuba en otra de las prepotentes listas de quienes pretenden ser amos del mundo, introducida en un informe del Departamento de Estado publicado el 14 de junio en el que se acusa a nuestro país de participar en el tráfico de personas y se añade la vil calumnia de promover el turismo sexual, y la proclamación el día 16 de crueles medidas adicionales de bloqueo para asfixiar la economía que sustenta la vida de nuestro pueblo- me obligan a un segundo mensaje dirigido al Presidente de Estados Unidos.

Señor Bush:

Debo ser sereno pero muy sincero, aunque sin ánimo alguno de insultos u ofensas personales. Incluir a Cuba en una lista de países que practican el tráfico ilegal de personas es cínico. Algo aún más infame y repugnante, en ese prepotente informe que el Departamento de Estado se ve obligado a suscribir cada año, es afirmar que Cuba promueve el turismo sexual, incluso con niños.

Usted está en condiciones de informarse de que, en aras de la reunificación familiar, Cuba ha suscrito dos acuerdos migratorios con Estados Unidos. El primero, en el año 1984, no fue cumplido por las administraciones norteamericanas. Diez años después, en lugar de las 20 mil visas ofrecidas, se otorgaron solamente alrededor de mil cada año, un 5 por ciento. A raíz de la crisis migratoria desatada el año 1994, nuestro país suscribe un nuevo acuerdo con el gobierno de Estados Unidos, ampliado el año siguiente y actualmente vigente, a pesar de que, aunque se ha cumplido en lo esencial en cuanto al número de visas, no ha sido así en cuanto a la obligación ineludible y fundamental de evitar todo aliento a la emigración ilegal.

La Ley asesina de Ajuste Cubano se mantuvo inconmovible sin justificación alguna, e incluso nuevos estímulos fueron añadidos a la misma. Esa Ley absurda e inmoral ha costado un número incalculable de vidas, entre ellas las de muchos niños cubanos. A partir de la misma surgió después el odioso tráfico de migrantes a través de lanchas rápidas, que procedentes de la Florida arribaban a cualquier punto de nuestras costas. Cuba sanciona con severidad tales hechos, mientras las administraciones de Estados Unidos, por razones políticas asociadas con el estado de la Florida, harto conocidas, se cruzan de brazos.

Ningún país del mundo ha proporcionado tanta protección física y moral, salud y educación a sus niños como Cuba. Usted debiera saber que muere una proporción mayor de niños en Estados Unidos el primer año de vida que en Cuba. El ciento por ciento de los niños y adolescentes en nuestro país, incluidos los que sufren alguna forma de discapacidad mental o física, asisten a las escuelas correspondientes y estudian.

¿Cómo pretende ignorar que mientras en Estados Unidos hay en las aulas un promedio de más de 30 alumnos por maestro y aula, en Cuba hay menos de 20 y los resultados escolares superan ya los de cualquier país desarrollado?

Nuestros servicios de salud han elevado las perspectivas de vida de cada niño que nace, de 60 años o menos en 1959, según estimados, a 76,13 años en la actualidad.

A pesar del bloqueo de Estados Unidos y el derrumbe del campo socialista, el desempleo en Cuba alcanza solo el 2,3 por ciento, varias veces por debajo de su propio país, el más rico e industrializado del mundo.

Usted debiera experimentar vergüenza por intentar asfixiar económicamente al pueblo que, bloqueado y sometido a más de cuatro décadas de guerra económica, agresiones armadas y acciones terroristas, ha sido capaz de realizar tales proezas. En su propio país usted no podría mostrar nada parecido.

Usted trata de estrangular la economía y amenaza con la guerra al país que ha sido capaz de alcanzar ya la cifra de 20 mil médicos prestando actualmente servicios en 64 países del Tercer Mundo. Su administración, a pesar de disponer de los recursos de la potencia más rica de la Tierra, no ha enviado uno solo a los más apartados rincones de esos países, como lo hace Cuba.

Sobre su conciencia, al igual que sobre la de los líderes de los estados más ricos, pesa el genocidio que significa la muerte, cada año, de más de diez millones de niños y otras decenas de millones de personas que podrían salvarse, como consecuencia de las más variadas formas de saqueo y robo a que son sometidos los países del Tercer Mundo a través del orden económico mundial injusto y ya insostenible que los países ricos han impuesto en detrimento del 80 por ciento de los habitantes del planeta.

Alguien debiera informarle a usted de estos problemas y estas verdades, en lugar de sembrar intrigas y mentiras todo el tiempo.

Con relación a Cuba, usted se deja llevar por la fanática creencia de que su reelección en noviembre depende del apoyo de una mafia conocidamente terrorista de viejos emigrados y sus descendientes, parte importante de los cuales proceden del grupo de malversadores y criminales de guerra batistianos que se refugiaron con su botín a cuestas y sus crímenes impunes en Estados Unidos. Otros se enriquecieron por los servicios prestados durante mucho tiempo en actos de terrorismo y agresiones que costaron mucha sangre a nuestro pueblo. Esos grupos están cada vez más desprestigiados y son cada vez menos influyentes. Todo el mundo recuerda lo ocurrido en la Florida, donde ellos cometieron numerosos fraudes electorales en los que son verdaderos expertos, y usted obtuvo la victoria por solo 518 votos. No quiero humillarlo hurgando sobre este sórdido y desagradable tema. Prefiero limitarme a expresarle con franqueza que los errores a que sus compromisos con esa mafia lo conducen, pueden ser decisivos a la inversa en las próximas elecciones.

El pueblo norteamericano está ya aburrido de la bochornosa influencia que esos grupos ejercen sobre la política exterior e interior de un país tan importante. La dependencia suya de esos grupos terminará restándole muchos votos, y no solo en la Florida sino en todo el país.

Al prohibir a los norteamericanos viajar a Cuba con brutales amenazas de represión, usted viola un principio constitucional y un derecho del cual se sintieron siempre orgullosos los ciudadanos de su país. Muestra, además, miedo político.

Cuando Cuba sin vacilación ni temor abrió sus puertas, con muy pocas excepciones, a la gran masa de emigrados para que visitaran su país de origen; cuando incluso en fecha reciente se autorizó a realizarlo con el simple trámite de la habilitación del pasaporte cada dos años, para viajar cuantas veces lo deseen, usted aplica medidas despiadadas e inhumanas contra las familias cubanas, que ultrajan su cultura y sus tradiciones ancestrales. Prohibir a los cubanos residentes, nacionalizados o no, visitar a sus familiares más allegados en un lapso no menor de tres años, aunque estos estén al borde de la muerte, es de una crueldad incalificable. No pocos cubano-americanos están pensando ya en promover un voto de castigo.

Usted, por razones estrictamente electorales, pasando por encima de las Resoluciones aprobadas por la casi totalidad de los miembros de las Naciones Unidas, acaba de adoptar nuevas y más duras medidas económicas contra el pueblo cubano, que repugnan a la opinión pública mundial y a la inmensa mayoría de la propia opinión pública de Estados Unidos.

Lo peor de su descabellada y torpe política contra Cuba es que usted y su grupo de cercanos asesores han declarado impúdicamente su propósito de imponer por la fuerza lo que califican de transición política en Cuba, si ostentando mi actual cargo se produce mi muerte; transición que por supuesto no vacilan en confesar tratarán de acelerar lo más posible. Usted sabe muy bien lo que en el lenguaje mafioso eso significa.

Sin embargo, tal vez la mayor desvergüenza fue anunciar que las primeras horas son decisivas, puesto que la idea es impedir después a toda costa, en cualquier circunstancia, que una nueva dirección política y administrativa se hiciera cargo de la conducción de nuestro país, ignorando en absoluto la Constitución cubana, las facultades de la Asamblea Nacional y de la Dirección de nuestro Partido, y las funciones que la Ley fundamental y las más altas instituciones del pueblo han concedido ―como en todas partes del mundo― a los que tienen las responsabilidades pertinentes para asumir de inmediato esa tarea.

Como esto solo puede hacerse enviando tropas a ocupar puntos claves del país, se está proclamando el propósito de intervenir militarmente en nuestra patria. Por ello el 14 de mayo le envié de antemano mis saludos al papel de César asumido por usted, que tomé de los gladiadores obligados a combatir hasta la muerte en el circo de la antigua Roma.

Hoy estimo conveniente añadirle unas cuantas cosas más.

Usted debe saber que su marcha contra Cuba no será nada fácil. Nuestro pueblo resistirá sus medidas económicas, sean las que fueren. Cuarenta y cinco años de lucha heroica frente al bloqueo y la guerra económica, amenazas, agresiones, planes de asesinato a sus líderes, sabotajes y terrorismo, no debilitaron sino fortalecieron a la Revolución.

Hace 43 años la invasión traicionera por Girón fue destrozada en menos de 66 horas de combate sin tregua, frente a todos los cálculos de brillantes expertos.

Algunos de los que dirigimos esta Revolución, vivimos aquella singular experiencia en la que un puñado de hombres, partiendo de siete fusiles, logró derrotar, con las armas ocupadas al enemigo en combate, a las fuerzas armadas de Batista, equipadas, entrenadas y asesoradas por Estados Unidos, que ascendían a 85 mil hombres.

Un año y seis meses después de Girón, en octubre de 1962, la amenaza real de un ataque nuclear no hizo pestañear a un solo combatiente cubano. Ninguna inspección se autorizó en nuestro territorio, pese a lo acordado por las dos superpotencias.

Decenas de años de guerra sucia, sabotajes y terrorismo, en el que tanto se destacaron muchos de sus actuales amigos de Miami, no pudieron doblegar a Cuba.

El derrumbe del campo socialista europeo y de la propia URSS, que nos privó de mercado, combustible, alimentos y materias primas, frente a un bloqueo reforzado con las Leyes Torricelli, Helms-Burton y otras medidas, no quebrantaron al pueblo cubano, y ocurrió lo que parecía imposible: ¡resistimos! Algo que está ya en la sangre y las tradiciones de los patriotas cubanos que, en la última guerra contra el colonialismo español, se enfrentaron, desgastaron y virtualmente derrotaron a 300 mil soldados de España, es ese espíritu de luchar contra lo imposible y vencer.

No es mi propósito, Señor Presidente de Estados Unidos, mortificarlo ni amargarle la vida con estos recuerdos. Cumplo simplemente el deseo de ilustrarlo sobre lo que es Cuba, lo que significa un proceso revolucionario verdadero y profundo, y cómo es el pueblo que usted pretende mirar con desprecio.

Hoy Cuba cuenta con la población de más cultura y conciencia política entre todos los países del mundo. No es un pueblo de fanáticos; es un pueblo de ideas. No es un pueblo de analfabetos o semianalfabetos; es un pueblo donde los estudios de nivel superior se masifican y universalizan, junto a su valentía y su patriotismo. A sus sueños de una sociedad verdaderamente justa y humana, se suma la experiencia y el conocimiento, algo que a usted con su fundamentalismo y sus hábitos mesiánicos de actuar le será muy difícil comprender.

Hoy no somos un puñado de hombres decididos a vencer o morir. Somos millones de hombres y mujeres que contamos con las armas suficientes, más de doscientos mil oficiales y jefes bien preparados, que conocen cómo deben emplearlas en condiciones de guerra moderna y sofisticada, y una enorme masa de combatientes que conocen igualmente bien los puntos fuertes y los puntos débiles de los que nos amenazan, a pesar de los enormes recursos bélicos y la superioridad tecnológica de sus armas.

En las condiciones actuales de Cuba, ante una invasión al país, mi ausencia física -por causas naturales o de otra índole- no habrá el menor daño a nuestra capacidad de lucha y resistencia. En cada jefe político y militar de cualquier nivel, en cada soldado individual, hay un comandante en jefe potencial que sabe lo que debe hacer, y en determinada situación cada hombre puede llegar a ser su propio comandante en jefe.

Ustedes no podrán disponer de un día, una hora, un minuto ni un segundo para impedir que la conducción política y militar del país sea asumida de inmediato. Las órdenes de lo que debe hacerse están dadas de antemano. Cada hombre y mujer estarán en su puesto de combate sin perder un segundo.

Le dije a usted bien claro el 14 de mayo, ante más de un millón de cubanos que desfilaron frente a su Oficina de Intereses, lo que yo debía hacer y haría. Es lo que me corresponde. Hoy lo reitero, y les sugiero a usted y a sus asesores que no inventen venganzas viles contra nuestro pueblo. No intenten aventuras locas como operaciones quirúrgicas o guerras de desgaste con el empleo de técnicas sofisticadas, porque los acontecimientos se les pueden escapar de las manos. Podrían ocurrir cosas indeseables, que no son buenas para el pueblo de Cuba ni para el pueblo de Estados Unidos. Podrían destrozar el acuerdo migratorio, podrían provocar éxodos masivos que no estaríamos en condiciones de impedir, podrían provocar una guerra total entre jóvenes soldados norteamericanos y el pueblo de Cuba, algo que sería sumamente triste.

Puedo asegurarle que usted jamás ganaría esa guerra. Aquí no encontrará un pueblo dividido, etnias opuestas o profundas diferencias religiosas, ni habrá generales traidores al mando de nuestras tropas; se encontrará con un pueblo sólidamente unido por una cultura, un sentimiento solidario y una obra social y humana que no tiene precedente en la historia. Usted no se va a llenar de gloria con una acción militar contra Cuba.

Nuestro pueblo jamás renunciará a su independencia, ni renunciará jamás a sus ideales políticos, sociales y económicos.

Cuba fue totalmente solidaria con el pueblo de Estados Unidos a raíz del doloroso e injustificable ataque a las Torres Gemelas. Ese mismo día expusimos nuestros puntos de vista, que hoy se van confirmando con precisión casi matemática. La guerra no es el camino para poner fin al terrorismo y la violencia en el mundo. Aquel trágico episodio ha sido utilizado como pretexto para imponer al planeta una política de terror y fuerza.

Sus medidas contra el pueblo de Cuba constituyen una acción atroz e inhumana. Cuba puede demostrar que usted desea destruir un país que ha salvado con sus servicios médicos y continúa salvando cientos de miles de vidas en los países pobres del mundo, que podría incluso ser capaz de salvar tantos ciudadanos pobres de Estados Unidos como las tres mil personas que murieron en las Torres Gemelas.

Usted seguramente sabe que en Estados Unidos hay 44 millones de ciudadanos que no disfrutan de seguro médico, que en dos años 82 millones de norteamericanos carecieron en algún momento de ese seguro y no podían pagar el colosal precio que se cobra en su país por servicios de salud que son vitales. Un cálculo muy conservador indica que muchas decenas de miles de vidas se pierden cada año en Estados Unidos por esa causa, tal vez treinta o cuarenta veces los que murieron en las Torres Gemelas. Alguien debiera hacer los cálculos precisos.

En un breve período de cinco años, Cuba está dispuesta a salvar la vida a 3 mil ciudadanos norteamericanos pobres. Hoy es perfectamente posible prever y evitar un infarto que puede ser mortal, y resolver enfermedades que conducen inevitablemente a la muerte. Esos 3 mil norteamericanos podrían viajar a nuestro país con un familiar acompañante y recibir tratamiento de forma absolutamente gratuita.

Deseo hacerle una pregunta, señor Bush. Se trata de una cuestión ética y de principios. ¿Estaría usted dispuesto a conceder a esos ciudadanos permiso para viajar a Cuba en un programa destinado a salvar una vida por cada uno de los que murieron en el atroz ataque a las Torres Gemelas? Si ellos aceptaran esos servicios y deciden venir, ¿serían sancionados?

¡Demuéstrese al mundo que hay alternativa a la arrogancia, la guerra, el genocidio, el odio, el egoísmo, la hipocresía y la mentira!

En nombre del pueblo de Cuba,

Fidel Castro Ruz

Junio 21 del 2004

Tribuna abierta: Denuncian estudiantes cubanos injurias yankis

"Nos tienen que respetar la obra que hemos construido para Cuba y para el mundo"

Granma/La Pedrada
IRAIDA CALZADILLA Y JUAN VARELA PÉREZ


Estudiantes cubanos denunciaron ante más de 200 000 habaneros en Tribuna Abierta las crueles medidas de los que se erigen como jueces mundiales y la nueva injuria de la administración Bush al afirmar que los niños de nuestro país son utilizados en la prostitución y a trabajos forzados.

Patricia Flechilla, alumna de Secundaria Básica, lo calificó de risible, ridículo y absurdo porque los niños cubanos son los más felices y libres del mundo.

Y se preguntó: ¿si es verdad lo que dicen, por qué la actual administración impide que los estudiantes de Secundaria Básica de ese país vengan a Cuba y conozcan nuestra realidad? ¿Es que le temen a que conozcan la verdad?

Somos los niños y jóvenes, dijo, los más beneficiados por la grandiosa obra de la Revolución, por eso estamos y estaremos junto a todo el pueblo en la primera línea en defensa de la Revolución.

El pionero Lázaro Castro señaló que entre ellos mueve a risa lo señalado por la administración fascista cuando habla de venir a proteger a los niños cubanos que "hoy somos los privilegiados de esta Revolución, en el pueblo más libre de la tierra"

Que se ocupen, apuntó, por los niños que en ese país, como en muchos otros lugares de este mundo, dejan de estudiar por falta de recursos y dedicarse al trabajo.

Muy emotiva fue la intervención del estudiante universitario villaclareño Yoerkis Sánchez, quien en un largo poema dijo que democracia es el derecho de un pueblo a guiarse a sí mismo, es humanismo, es no a la guerra, es Patria o Muerte, y es echar la suerte con los pobres de la Tierra.

A su vez, Miriam Yanet Martín, presidenta nacional de la Organización de Pioneros José Martí, se preguntó qué quiere castigar en Cuba el gobierno de Bush. A lo que contestó que es la unidad del pueblo, la decisión de no doblegarse, el apoyo a su socialismo, la confianza infinita en Fidel y Raúl, la voluntad política de llevar adelante más de 170 programas para hacer de este pueblo el más culto. Recordó, además, que esa Administración no olvide nuestra heroica historia y que el futuro de Cuba será para más socialismo y un contundente no al fascismo.

Nos tienen que respetar la obra que hemos construido para Cuba y para el mundo, señaló Hassan Përez Casabona, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas. Y añadió que si en una lista Cuba está es en la de contribuir a forjar un mundo mejor posible.

No nos van impedir, añadió, seguir construyendo Joven Club, salvar vidas humanas, ganar medallas en eventos deportivos, lograr una cultura general integral, una juventud comprometida con su destino, un pueblo trabajador, y la universalización de los conocimientos.

Medidas de EE.UU. afectan a hija de uno de los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio

Medidas de EE.UU. afectan a hija de uno de los Cinco Héroes cubanos prisioneros del imperio

Granma/La Pedrada

Las recientes medidas de EE.UU. contra la Isla afectan a Ivette, hija de René González, uno de los Cinco Cubanos presos en cárceles de ese país por luchar contra el terrorismo, denunció hoy la periodista Arleen Rodríguez.

Ivette, de seis años, espera la llegada de su bisabuela, ciudadana norteamericana que viajaba a Cuba en cada cumpleaños para compartir con la nieta y me pregunto sobre el futuro de esas relaciones, ahora condenadas por decreto del presidente George W. Bush, que niega el parentesco cercano entre ellas, dijo.

Con 86 años y el corazón enfermo, la anciana realiza la visita, pues Estados Unidos le ha negado reiteradamente la visa a la madre de la menor, explicó Rodríguez en Tribuna Abierta de la Revolución, efectuada en la capital cubana, con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro y más de 200 mil personas.

El nuevo paquete de restricciones, aprobado por el Departamento del Tesoro, implica que los residentes en la mayor potencia mundial pueden venir a Cuba sólo cada tres años.

En virtud de esas medidas, quien tenga un familiar en estado crítico de salud deberá escoger la fecha del viaje, expresó la editora de la Revista Tricontinental al relatar el alivio de su madre moribunda, cuando se encontró con una parte de su familia, que ahora por orden de Bush ha dejado de ser tal.

Esos actos demuestran que el inquilino de la Casa Blanca desconoce el significado de la familia cubana, la cual ha sobrevivido a 45 años de bloqueo, amenazas, terrorismo y maniobras, acotó.

La oradora subrayó que las prohibiciones intentan manipular sentimientos, con similar cinismo de Bush, que en su campaña del año 2000 buscó votos del estado de la Florida, abrazado a uno de sus sobrinos hispanos, aunque ahora manifiesta que este parentesco no es de familia cercana.

Rodríguez preguntó si se ensaya un nuevo equipo de tortura sembrando el pánico con los viajes a Cuba, con la misma alevosía con que los militares norteamericanos lanzan perros, violan, queman y fotografían a los prisioneros de guerra en Irak y Afganistán.

El pliego, que entrará en vigor el próximo día 30, es un acto de revancha y castigo a los miles de cubano-americanos que en 2003 votaron silenciosamente contra la política de Bush, viajando a la Isla y trabajando con la esperanza de un próximo reencuentro, dijo.

Constituye, además, la venganza contra 11 millones de cubanos que prefieren vivir al margen de la voluntad del Imperio, sostuvo la oradora en la Tribuna Antimperialista José Martí, ubicada frente a la Oficina de Intereses de EE.UU. en La Habana.

Las agresiones de Washington no tienen precedentes en la historia, que conoce una persecución igual de infame en la antigua Roma contra los cristianos, de los nazis contra los judíos en la Europa contemporánea y en la Palestina actual, cercada por los sionistas.

En la concentración actuaron figuras de la cultura cubana, entre estas Silvio Rodríguez, destacado cantautor y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular. (AIN)

Tratan de asesinar a Cuba

Tratan de asesinar a Cuba

Michael Parenti
2004-06-20

Rebelión
Traducido para Rebelión por Germán Leyens


Las relaciones entre EE.UU. y Cuba han ido de mal a peor. Bajo la administración de George W. Bush, el boicot de EE.UU. ha sido impuesto de modo más estricto. La agitación contra el gobierno en Cuba ha sido financiada y dirigida por la sección de intereses de EE.UU. en La Habana. Las restricciones del Departamento de Estado sobre los viajes a la isla se han hecho más duras que nunca antes. Y lo que es el peor presagio de todo, a principio de 2003, especialistas de EE.UU. comenzaron a hablar abiertamente de invadir Cuba – una discusión que fue provisionalmente interrumpida sólo después de que la invasión de Irak resultó ser tan costosa.

Durante más de dos décadas, los responsables de la política en Washington han tratado a Cuba con un antagonismo sin tregua. ¿Por qué? Los gobernantes de EE.UU. y sus fieles acólitos en los medios dominantes han propagado toda suerte de deformaciones para engañar al mundo respecto a su política de agresión contra Cuba ¿Por qué?

En defensa del capitalismo global

En junio de 1959, unos cinco meses después del triunfo de la Revolución Cubana, el gobierno de La Habana promulgó una ley de reforma agraria que significaba la apropiación por el estado de grandes propiedades de tierras privadas. Con la aplicación de esta ley, las corporaciones azucareras de EE.UU. terminaron por perder unas 675.000 hectáreas de tierra de primera calidad y muchos millones de dólares en futuras exportaciones de cultivos comerciales. El año siguiente, el presidente Dwight Eisenhower, citando la “hostilidad” de La Habana hacia Estados Unidos, redujo la cuota de azúcar de Cuba en cerca de un 95%, imponiendo en realidad un boicot total sobre el azúcar producido por los entes públicos cubanos. Tres meses más tarde, en octubre de 1959, el gobierno cubano nacionalizó todos los bancos y las grandes empresas comerciales e industriales, incluyendo la gran cantidad que pertenecía a firmas de EE.UU.

El alejamiento de Cuba de un sistema de libre mercado dominado por firmas de EE.UU. y su acercamiento a una economía socialista no basada en los beneficios la llevó a ser el objeto de una serie ininterrumpida de ataques perpetrados por el estado nacional de seguridad EE.UU. Estos ataques incluyeron sabotaje, espionaje, terrorismo, secuestros, sanciones comerciales, el embargo y una invasión directa, todos patrocinados por EE.UU. El propósito tras esta agresión fue tratar de debilitar la Revolución y devolver a Cuba a los tiernos favores del capitalismo global.

La actitud de EE.UU. hacia Cuba ha sido consecuente con su política, que viene de largo, de tratar de subvertir a todo país que siga un camino alternativo en el uso de su tierra, su mano de obra, su capital, sus mercados, y sus recursos naturales. Cualquier nación o movimiento político que impulse el auto-desarrollo, los servicios humanos igualitarios y la propiedad pública son condenados como enemigos de EE.UU. y son el objeto de sanciones u otras formas de ataque. Al contrario, los países considerados “amistosos hacia EE.UU.” y “pro-occidentales” son los que se ponen a la disposición de los grandes inversionistas de EE.UU. bajo condiciones que son totalmente favorables a los adinerados intereses corporativos. Desde luego, no es lo que los gobernantes de EE.UU. le dicen al pueblo del Norte de América. Ya en julio de 1960, la Casa Blanca, acusó a Cuba de ser “hostil” a Estados Unidos (a pesar de las repetidas iniciativas del gobierno cubano para lograr relaciones amistosas normales). El gobierno de Castro, según Eisenhower, estaba “dominado por el comunismo internacional”. EE.UU. repitió a menudo la acusación de que el gobierno de la isla era una cruel dictadura y que Estados Unidos no tenía otra alternativa que tratar de “restaurar” la libertad en Cuba.

Los gobernantes de EE.UU. nunca explicaron por qué estaban tan repentinamente preocupados por las libertades del pueblo cubano. En las dos décadas anteriores a la Revolución, sucesivas administraciones en Washington no manifestaron ninguna oposición a la autocracia brutalmente represiva encabezada por el general Fulgencio Batista. Al contrario, le enviaron ayuda militar, hicieron vigorosos negocios con él, y lo trataron bien en toda forma posible. La diferencia significativa pero tácita entre Castro y Batista fue que Batista, un gobernante de la burguesía compradora, dejó a Cuba abierta a la penetración del capital de EE.UU. Al contrario, Castro, y su movimiento revolucionario, eliminaron el control corporativo privado de la economía, nacionalizaron propiedades de EE.UU., y renovaron la estructura de clases hacia un modo más colectivizado e igualitario. Es lo que convirtió a Fidel Castro en alguien tan insufrible en Washington – y lo sigue siendo.

Sobra decir que el método de maltrato de EE.UU. ha sido aplicado a otros países que Cuba. Numerosos regímenes potencialmente disidentes que han solicitado relaciones amistosas han sido recibidos con insultos y agresión de Washington: Vietnam, Chile (bajo Allende), Mozambique, Angola, Camboya, Nicaragua (bajo los sandinistas), Panamá (bajo Torrijos), Granada (bajo el New Jewel Movement), Yugoslavia (bajo Milosevic), Haití (bajo Aristide) Venezuela (bajo Chávez), y muchos más. El modus operandi de EE.UU. es:

Acumular críticas contra el gobierno en cuestión por encarcelar a los carniceros, asesinos, terroristas y torturadores del antiguo régimen reaccionario respaldado por EE.UU.;
Denunciar al gobierno revolucionario o reformista como “totalitario” por no instituir de inmediato una política electoral de estilo occidental;
Lanzar ataques ad hominem contra el líder, describiéndolo como fanático, brutal, represivo, genocida, ávido de poder, o incluso mentalmente desequilibrado.
Denunciar al país como una amenaza para la paz y la estabilidad regionales.
Acosar, desestabilizar, e imponer sanciones económicas para paralizar su economía;
Atacarlo utilizando testaferros entrenados, equipados y financiados por EE.UU. y dirigidos por miembros del antiguo régimen, o incluso con fuerzas armadas regulares de EE.UU.

Manipulación de la opinión pública
La manera como la prensa capitalista de propiedad corporativa ha servido en la cruzada contra Cuba nos dice mucho sobre por qué el público de EE.UU. está tan desinformado sobre los temas relacionados con ese país. Siguiendo la línea oficial de la Casa Blanca, los medios noticiosos corporativos negaron regularmente que Estados Unidos tuviese propósitos agresivos contra Cuba o cualquier otro gobierno. La posición adoptada contra Cuba, se dijo, fue simplemente una de defensa contra la expansión comunista. Cuba fue repetidamente condenada como instrumento de la agresión y del expansionismo soviético. Pero ahora, cuando la Unión Soviética ya no existe, Cuba sigue siendo tratada como un enemigo mortal. Los actos de agresión de EE.UU. – incluyendo la invasión armada propiamente tal – continúan siendo mágicamente transformados en actos de defensa. Hemos visto estos malabarismos una y otra vez, por última vez en la agresión contra Irak.

Veamos el caso de la Bahía de Cochinos [Playa Girón]. En abril de 1961, 1.600 exiliados cubanos de derecha, entrenados y financiados por la CIA, con la ayuda de cientos de “consejeros” de EE.UU., invadieron Cuba. Según uno de sus líderes, Manuel de Varona (citado por el New York Daily News, del 8 de enero de 1961), su intención era derrocar a Castro y establecer un “gobierno provisional” que “restaure todas las propiedades a sus propietarios legales”. Informes sobre la inminente invasión circularon ampliamente por toda Centroamérica. En Estados Unidos, sin embargo, donde dicen que existe la prensa más libre del mundo, pocos sabían algo del tema. La creciente evidencia de una inminente invasión fue suprimida por Associated Press y United Press International y por todos los principales periódicos y semanarios – en un impresionante acto unánime de auto-censura. La acusación de Fidel Castro de que los gobernantes de EE.UU. planeaban la invasión de Cuba fue descartada por el New York Times como “estridente... propaganda anti-americana”, y por Time magazine como el “continuo melodrama de mal gusto de invasión” de Castro. Cuando Washington rompió las relaciones diplomáticas con Cuba en enero de 1961, el New York Times explicó: “Lo que agotó la paciencia de EE.UU. fue una nueva ofensiva de propaganda de La Habana que acusaba a EE.UU. de estar complotando una ‘inminente invasión’ de Cuba”. ¡Cuán ridículo era que La Habana pudiera albergar semejantes sospechas! Pero, en realidad, la invasión de la Bahía de Cochinos resultó ser algo más que un producto de la imaginación de Fidel Castro. La predominancia de la ortodoxia anticomunista en la vida pública de EE.UU. es tal que, después de la Bahía de Cochinos, hubo una ausencia total de discusión crítica entre los personajes políticos de EE.UU. y los comentaristas de los medios sobre la impropiedad de la invasión. En su lugar, los comentarios se concentraron exclusivamente en los temas tácticos. Hubo repetidas referencias a la desilusión del “fiasco” y al “desastroso intento” y a la necesidad de liberar Cuba del “yugo comunista”. Jamás se reconoció que la invasión fracasó no por “insuficiente cobertura aérea” como pretendieron algunos invasores, sino porque el pueblo cubano, en lugar de alzarse para apoyar a la fuerza expedicionaria contrarrevolucionaria, como esperaban los dirigentes de EE.UU., cerró filas tras su Revolución.

Entre los invasores cubanos del exilio capturados cerca de la Bahía de Cochinos (según el gobierno cubano) había hombres cuyas familias habían poseído en conjunto en Cuba 371.500 hectáreas de tierra, 9.666 casas, 70 fábricas, 5 minas, 2 bancos, y 10 centrales azucareras. Eran los vástagos de la clase propietaria privilegiada de la Cuba prerrevolucionaria, que volvían para recuperar sus considerables propiedades. Pero en los medios de EE.UU. fueron presentados como nada más que los consagrados campeones de la libertad – que habían vivido tan confortablemente y sin quejarse durante la dictadura de Batista.

¿Por qué iba el pueblo cubano a apoyar la “dictadura de Castro”? No lo explicaron jamás en Estados Unidos. Ni una palabra apareció en la prensa de EE.UU. sobre los progresos vividos por los cubanos comunes bajo la Revolución, los millones que tuvieron por vez primera acceso a la educación, a la alfabetización, a los cuidados sanitarios, a viviendas decentes, a trabajos con remuneración adecuada y a buenas condiciones de trabajo, y a una serie de otros servicios públicos – todos los cuales están lejos de ser perfectos pero que, a pesar de todo, ofrecen una vida mejor que la miseria del libre mercado sufrida bajo el antiguo régimen de EE.UU. y Batista.

Evitan mejores relaciones

A causa del embargo de EE.UU., Cuba tiene los mayores costos de importación-exportación de cualquier país del mundo, ya que tiene que comprar sus autobuses escolares y sus suministros médicos de países como Japón y otros sitios lejanos en lugar de hacerlo del cercano Estados Unidos. Mejores relaciones con EE.UU. ofrecerían a los cubanos más comercio, tecnología y turismo, y la posibilidad de reducir sus gastos de defensa. Pero las iniciativas de La Habana en las que trató de lograr relaciones más amistosas han sido repetidamente rechazadas por sucesivas administraciones en Washington. Si el gobierno de EE.UU. justifica su propia hostilidad sobre la base de que Cuba es hostil hacia Estados Unidos, ¿qué pasa con esa justificación cuando el gobierno cubano trata de ser amigable? La respuesta consiste en subrayar lo negativo. Incluso cuando informan sobre las cordiales iniciativas de acercamiento hechas por Cuba, los especialistas de los medios de EE.UU. y los responsables de la política en Washington perpetúan el estereotipo de un siniestro “régimen marxista” como un agresor manipulador. El 1 de agosto de 1984, el New York Times publicó un “análisis de noticias” intitulado “¿QUÉ SE ESCONDE TRAS DEL TONO MÁS SUAVE DE CASTRO?” El título mismo sugería que Castro tenía otras intenciones. La frase inicial decía: “Una vez más Fidel Castro habla como si quisiera mejorar las relaciones con Estados Unidos” (“como si”, no de verdad). Según el Times, Castro estaba interesado en “aprovechar” el comercio, la tecnología y el turismo de EE.UU., y preferiría “no gastar tanto tiempo y energía en la defensa nacional”. Parecería una base promisoria para la mejora de relaciones. Fidel Castro estaba diciendo que el propio interés de Cuba era tener vínculos diplomáticos y económicos más amistosos con Washington, y no, como afirmaba Estados Unidos, el armamentismo y las confrontaciones agresivas. A pesar de todo, el análisis del Times no dio ninguna importancia al deseo declarado de Castro de reducir las tensiones y, en lugar de hacerlo, presentó el resto de la historia desde la perspectiva del gobierno de EE.UU. Señaló que la mayoría de los funcionarios en Washington “parecen escépticos”... La administración sigue creyendo que la mejor manera de tratar al líder cubano es con una firmeza inflexible... Los funcionarios de la administración ven pocas ventajas en flaquear”. El artículo no explicó lo que justificaba esta posición “escéptica”, ni por qué una reacción totalmente negativa a Castro debería ser descrita como “firmeza inflexible” en lugar de, digamos, “rigidez inflexible”. Tampoco dijo por qué la disposición a responder seriamente a esta apertura debiera ser calificada de “flaqueo”. La impresión que produjo fue que Castro, ávido de poder, estaba tratando de conseguir algo de nosotros, pero que a nuestros líderes no se les engañaba tan fácilmente. No hubo explicación de lo que Estados Unidos podía perder si iniciara relaciones más amistosas con Cuba. En breve, la posición de EE.UU. es inmune ante la evidencia. Si los cubanos condenan la agresión de EE.UU., prueban su hostilidad y sus intenciones diabólicas. Si actúan de modo amigable y piden arreglos negociados, y muestran su disposición a hacer concesiones, se supone que tienen alguna intención oculta y que recurren a estratagemas engañosamente manipuladores. La posición de EE.UU. no es falseable: Tanto A como no-A se convierten en pruebas de lo mismo.

La “Democracia” y sus dobles rastreros.

Los responsables de la política de EE.UU. han condenado durante mucho tiempo a Cuba por su prensa controlada. Los cubanos, se nos dice, están sometidos a un adoctrinamiento totalitario y no gozan del diverso y abierto discurso que, según dicen, se halla en los medios “libres e independientes” de EE.UU. En realidad, el cubano promedio tiene más acceso a las fuentes noticiosas occidentales que el estadounidense común tiene a las fuentes cubanas. Lo mismo valía en la antigua Unión Soviética. En 1985, el líder soviético, Mikhail Gorbachev señaló que los programas de televisión, las películas, los libros, la música y las revistas de EE.UU. se encontraban en relativa abundancia en la URSS en comparación con el suministro casi inexistente de películas y publicaciones soviéticas en Estados Unidos. Ofreció que dejaría de interferir las emisiones de la Voz de América a su país si Washington permitía la transmisión en frecuencias normales de Radio Moscú a EE.UU.; una oferta que fue declinada por el gobierno de EE.UU.

De la misma manera, Cuba es bombardeada con emisiones de EE.UU., incluyendo a la Voz de América, estaciones regulares en idioma español desde Miami, y una estación de propaganda patrocinada por EE.UU. llamada “Radio Martí”. La Habana ha solicitado que a Cuba se le otorgue una frecuencia para uso cubano en Estados Unidos, lo que Washington se ha negado a hacer. Como reacción ante los que atacan la falta de disenso en los medios cubanos, Fidel Castro ha prometido abrir la prensa cubana a todos los opositores a la Revolución el día en que vea que los comunistas de EE.UU. gocen de acceso regular a los medios importantes del país. Sobra decir que los gobernantes de EE.UU. jamás han aceptado la oferta.

Cuba también ha sido condenada por no permitir que su gente huya de la isla. Que tantos quieran abandonar Cuba es tratado como prueba que el socialismo es un sistema implacablemente represivo, en lugar de que el embargo de EE.UU. ha hecho la vida difícil en Cuba. Que tantos millones más quieran abandonar países capitalistas como México, Nigeria, Polonia, El Salvador, Filipinas, Corea del Sur, Macedonia, y otros demasiado numerosos para mencionarlos, no es tratado jamás como un motivo para poner en duda el sistema de libre mercado que inflige semejante miseria al Tercer Mundo.

Gracias a un acuerdo entre La Habana y Washington, el gobierno cubano permitió que personas partieran a EE.UU. si poseían una visa para EE.UU. Washington había aceptado extender 20.000 visas al año, pero en realidad otorgó pocas y prefirió incitar a los viajes ilegales y cosechar su valor propagandístico. Los cubanos que huyeron ilegalmente sobre lanchas endebles y embarcaciones y aviones secuestrados fueron saludados como héroes que arriesgaban sus vidas para huir de la tiranía de Castro, y recibieron asilo en EE.UU. Cuando La Habana anunció que permitiría que todo el que lo quisiera se fuera, la administración Clinton volvió a una política de puertas cerradas, temiendo una ola de inmigración. Ahora, los políticos responsables en EE.UU. expresaron su preocupación de que el escape de demasiados refugiados descontentos ayudaría a Castro a mantenerse en el poder al aliviar las tensiones dentro de la sociedad cubana. En breve, Cuba fue condenada por no permitir que sus ciudadanos se fueran y luego por permitir que lo hicieran.

No hay vuelta al punto de partida

A falta de una perspectiva de clase, toda clase de expertos llega a conclusiones sobre Cuba que se basan en apariencias superficiales. Mientras asistía a una reunión del Consejo de Asuntos Mundiales en San Francisco, escuché a algunos participantes que se referían a que Cuba había “vuelto al punto de partida” de los días de antes de la Revolución. En la Cuba prerrevolucionaria, los mejores hoteles y tiendas estaban reservados para los extranjeros y para los relativamente pocos cubanos que tenían dólares yanquis. En la actualidad, es lo mismo, observaban, regodeándose, esos expertos.

Esa opinión pasa por alto algunas diferencias importantes. Corto de divisas duras, el gobierno revolucionario decidió aprovechar sus hermosas playas y clima asoleado para desarrollar la industria del turismo. En la actualidad, el turismo es una de las fuentes más importantes de ingresos de divisas duras de Cuba, si no la más importante de todas. Es verdad, los turistas reciben alojamientos que la mayoría de los cubanos no se pueden permitir. Pero en la Cuba prerrevolucionaria, los beneficios del turismo los percibían las grandes corporaciones, los generales, los jugadores y los mafiosos. En la actualidad, los beneficios se reparten entre los inversionistas extranjeros que construyeron y dirigen los hoteles y el gobierno cubano. La porción que va al gobierno ayuda a pagar por las clínicas, la educación, la maquinaria, la importación de combustible, y cosas parecidas. En otras palabras, la gente cosecha gran parte de los beneficios del turismo – tal como ocurre con los beneficios de las exportaciones cubanas de azúcar, café, tabaco, ron, mariscos, miel, níquel y mármol.

Si Cuba estuviera exactamente donde se encontraba antes de la Revolución, totalmente sumida en la servidumbre del estado-cliente, Washington hubiera levantado el embargo y abrazado a La Habana, como lo ha hecho hasta cierto punto con China y Vietnam – que impulsan ambos enérgicamente el crecimiento de un sector de economía privada de bajos salarios. Cuando el gobierno cubano ya no utilice el sector público para redistribuir una parte importante del valor de la plusvalía a la población en general, cuando permita que la riqueza de la plusvalía sea embolsada por unos pocos propietarios corporativos acaudalados, cuando devuelva las fábricas y las tierras a una opulenta clase propietaria – como lo han hecho los antiguos países comunistas de Europa Oriental – entonces habrá vuelto al punto de partida, volviendo a una servidumbre privatizada, de libre mercado, de estado-cliente. Y sólo entonces será calurosamente recibida por Washington – como ha ocurrido con las antiguas naciones ex comunistas de Europa Oriental.

En 1994, escribí una carta al representante Lee Hamilton, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara, urgiendo una normalización de las relaciones con Cuba. Me respondió que la política de EE.UU. hacia Cuba debía ser “puesta al día” para ser más efectiva, y que “debemos poner a Cuba en contacto con las ideas y la práctica de la democracia... y los beneficios económicos de un sistema de libre mercado”. El embargo, continuó Hamilton, fue impuesto para “impulsar el cambio democrático en Cuba y en represalias por una apropiación en gran escala de los activos estadounidenses por el régimen de Castro”.

Sobra decir que Hamilton no explicó por qué su propio gobierno – que había apoyado durante generaciones a una dictadura prerrevolucionaria en Cuba – insistía tanto ahora en instalar una democracia al estilo EE.UU. en la isla. Lo revelador en su carta fue su reconocimiento de que la política de Washington estaba dedicada a promover la causa del “sistema de libre mercado” y en represalias por la “apropiación en gran escala de los activos estadounidenses”. Precisamente con esas palabras, nos informaba que un compromiso fundamental de la política de EE.UU. era hacer que el mundo sea seguro para las inversiones y los beneficios de las corporaciones.

Los que no creen que los gobernantes de EE.UU. se dedican conscientemente a la propagación del capitalismo deberían tomar nota de que los responsables de la política presionan explícitamente por “reformas de libre mercado” en un país tras el otro (incluyendo Serbia e Irak en estos días). Ya no tenemos que imputarles esas intenciones. Casi todas sus acciones y – con frecuencia creciente – sus propias palabras testimonian de lo que han estado haciendo. Cuando se ven obligados a elegir entre la democracia sin capitalismo y el capitalismo sin democracia, los gobernantes de EE.UU. se deciden resueltamente por el último – aunque también prefieren el manto legitimador de una “democracia” limitada y bien controlada, cuando es posible.

Todo esto debería recordarnos que los mayores enemigos de la paz y la democracia no se encuentran en La Habana – están en Washington.

Los libros más recientes de Michael Parenti son”The Assassination of Julius Caesar” (2003) y “Superpatriotism” (2004). Su sitio en la red es: http://www.michaelparenti.org/

Amplia repercusión por condena de Fidel a nuevas acciones de Estados Unidos

Amplia repercusión por condena de Fidel a nuevas acciones de Estados Unidos

Granma/La Pedrada

Destacan el recrudecimiento de la hostilidad hacia la Mayor de las Antillas y la advertencia de que cualquier intento de agresión a la Isla estaría condenado al fracaso porque las órdenes para defenderse están dadas

Medios internacionales de prensa destacan hoy las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro en la Tribuna Abierta de la Revolución, en la capital, donde participaron más de 200 000 habaneros.

La ITAR-TASS, de Rusia, pone de relieve cómo el líder cubano condenó las nuevas sanciones implantadas recientemente por la Casa Blanca contra la Isla.

Esa agencia señala que el Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de Cuba aseveró que la Mayor de las Antillas resistirá cualesquiera sanciones económicas que emprenda EE.UU., y lo evidencia el hecho de que el criminal bloqueo económico-comercial que durante más de 40 años mantiene el Gobierno de Washington contra la Isla no ha destruido la Revolución.

Prensa Latina afirma que Fidel advirtió al mandatario George W. Bush que las nuevas medidas para arreciar la guerra económica contra Cuba podrían costarle la reelección.

Señala que el texto, llamado Segunda Epístola, tiene su antecedente en la Proclama de un adversario al Gobierno de Estados Unidos, leída por el Comandante en Jefe Fidel Castro el pasado 14 de mayo, cuando desfilaron por el Malecón habanero más de un millón 200 000 personas.

La española EFE asevera que el líder cubano acusó hoy a EE.UU. de intentar estrangular a su país, y advirtió que cualquier intento de agresión a la Isla estaría condenado al fracaso porque las órdenes para defenderse están dadas.

Advirtió también que en caso de una invasión, su ausencia por causas naturales o de otra índole no mermaría la capacidad de lucha del país.

La versión en español de la cadena televisiva estadounidense CNN transmitió en vivo segmentos del discurso de Fidel.

En Venezuela, la televisión estatal reprodujo momentos de la concentración y las palabras del líder cubano, en las cuales refiere que este es el segundo mensaje de Fidel a la administración estadounidense, que ha recrudecido su guerra económica contra la Mayor de las Antillas.

Las agencias de noticias AFP (francesa) y AP (estadounidense), emitieron sendas versiones de las palabras del Presidente del Consejo de Estado de Cuba.

Esos medios recogen las denuncias del estadista acerca de que la prohibición de los viajes a la Isla es una violación del Derecho Constitucional de los estadounidenses. (AIN)